Pequeño vals vienés – Federico García Lorca –

Grabado el 23 de mayo del 2016

“Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”
Friedrich Nietzsche

Federico García Lorca – Pequeño vals vienés
Poeta en Nueva York

9 – Huída de Nueva York.
Dos valses hacia la civilización

Leído por Luigi Maria Corsanico

Pinturas de Renata Brzozowska
http://www.brzozowska-art.pl/

Pyotr Ilyich Tchaikovsky
Valse Sentimentale, op.51 n.6

Poeta en Nueva York es el título de un poemario escrito por Federico García Lorca entre 1929 y 1930 durante su estancia en la Universidad de Columbia (Nueva York), así como en su siguiente viaje a Cuba, y publicado por primera vez en 1940, cuatro años después de la muerte del poeta.

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En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del “Te quiero siempre”.
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Octavio Paz – Como quien oye llover

Octavio Paz (México D.F., 31 de marzo de 1914 – Coyoacán, México, 19 de abril de 1998)
Como quien oye llover

“Árbol adentro” (1976-1987), Barcelona: Seix Barral, 1987

Leído por Luigi Maria Corsanico

Erik Satie – Gymnopédie No. 1

Imagen: L.M.Corsanico ©

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Óyeme como quien oye llover,
ni atenta ni distraída,
pasos leves, llovizna,
agua que es aire, aire que es tiempo,
el día no acaba de irse,
la noche no llega todavía,
figuraciones de la niebla
al doblar la esquina,
figuraciones del tiempo
en el recodo de esta pausa,
óyeme como quien oye llover,
sin oírme, oyendo lo que digo
con los ojos abiertos hacia adentro,
dormida con los cinco sentidos despiertos,
llueve, pasos leves, rumor de sílabas,
aire y agua, palabras que no pesan:
lo que fuimos y somos,
los días y los años, este instante,
tiempo sin peso, pesadumbre enorme,
óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados,
óyeme como quien oye llover,
el asfalto relumbra, tú cruzas la calle,
es la niebla errante en la noche,
es la noche dormida en tu cama,
es el oleaje de tu respiración,
tus dedos de agua mojan mi frente,
tus dedos de llama queman mis ojos,
tus dedos de aire abren los párpados del tiempo,
manar de apariciones y resurrecciones,
óyeme como quien oye llover,
pasan los años, regresan los instantes,
¿oyes tus pasos en el cuarto vecino?
no aquí ni allá: los oyes
en otro tiempo que es ahora mismo,
oye los pasos del tiempo
inventor de lugares sin peso ni sitio,
oye la lluvia correr por la terraza,
la noche ya es más noche en la arboleda,
en los follajes ha anidado el rayo,
vago jardín a la deriva
–entra, tu sombra cubre esta página.

Octavio Paz
Come chi ascolta piovere

(Traduzione di Ernesto Franco)
da “Albero interiore (1976-1987)”, in “Octavio Paz, Il fuoco di ogni giorno”, Garzanti, 1992

Ascoltami come chi ascolta piovere,
né attenta né distratta,
passi lievi, pioviggine,
acqua che è aria, aria che è tempo,
il giorno non finisce di andarsene,
la notte non arriva ancora,
figure della nebbia
al voltare l’angolo,
figure del tempo
nell’ansa di questa pausa,
ascoltami come chi ascolta piovere,
senza ascoltarmi, ascoltando ciò che dico
con gli occhi aperti verso dentro,
addormentata con i cinque sensi svegli,
piove, passi lievi, rumore di sillabe,
aria e acqua, parole che non pesano:
ciò che fummo e siamo,
i giorni e gli anni, questo istante,
tempo senza peso, pesantezza enorme,
ascoltami come chi ascolta piovere,
lampeggia l’asfalto umido,
il vapore si alza e cammina,
la notte si apre e mi guarda,
sei tu e il tuo sembiante di vapore,
tu e il tuo volto di notte,
tu e i tuoi capelli, lento lampo,
attraversi la strada ed entri nella mia fronte,
passi d’acqua sopra le mie palpebre,
ascoltami come chi ascolta piovere,
l’asfalto lampeggia, tu attraversi la strada,
è la nebbia errante nella notte,
è la notte addormentata nel tuo letto,
è l’ondeggiare del tuo respiro,
le tue dita d’acqua bagnano la mia fronte,
le tue dita di fiamma bruciano i miei occhi,
le tue dita d’aria aprono le palpebre del tempo,
sgorgare di apparizioni e resurrezioni,
ascoltami come chi ascolta piovere,
passano gli anni, ritornano gli istanti,
senti i tuoi passi nella stanza vicina?
non qui né là: li senti
in un altro tempo che è proprio ora,
ascolta i passi del tempo
inventore di spazi senza peso né luogo,
ascolta la pioggia scorrere per la terrazza,
la notte è ormai più notte fra gli alberi,
fra le foglie si è annidato il fulmine,
vago giardino alla deriva
– entra, la tua ombra copre questa pagina.

Julio Cortázar – El futuro / Il futuro

Julio Cortázar
El futuro

de “Salvo el crepúsculo”,
Buenos Aires, Ed. Alfaguara, 1984
Leído por Luigi Maria Corsanico

Django Reinhardt & Stephane Grappelli
Nuages

Capucine,Café de la paix/1952
Foto de Georges Dambier

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Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

Julio Cortázar – Il futuro
tratto da “Le ragioni della collera”, Edizioni Fahrenheit 451, 1995, Roma.
Traduzione di Gianni Toti
Lettura di Luigi Maria Corsanico

Django Reinhardt & Stephane Grappelli, Nuages

Capucine,Café de la paix/1952
Foto de Georges Dambier


E so molto bene che non ci sarai.
Non ci sarai nella strada,
non nel mormorio che sgorga di notte
dai pali che la illuminano,
neppure nel gesto di scegliere il menù,
o nel sorriso che alleggerisce il “tutto completo” delle sotterranee,
nei libri prestati e nell’arrivederci a domani.

Nei miei sogni non ci sarai,
nel destino originale delle parole,
nè ci sarai in un numero di telefono
o nel colore di un paio di guanti, di una blusa.

Mi infurierò, amor mio, e non sarà per te,
e non per te comprerò dolci,
all’angolo della strada mi fermerò,
a quell’angolo a cui non svolterai,
e dirò le parole che si dicono
e mangerò le cose che si mangiano
e sognerò i sogni che si sognano
e so molto bene che non ci sarai,
nè qui dentro, il carcere dove ancora ti detengo,

nè la fuori, in quel fiume di strade e di ponti.
Non ci sarai per niente, non sarai neppure ricordo,
e quando ti penserò, penserò un pensiero
che oscuramente cerca di ricordarsi di te.

El remordimiento – Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges
El remordimiento

La Moneda de Hierro. Buenos Aires, Emecé. 1976.
Leído por Luigi Maria Corsanico
Achas. Lucas Ruíz de Ribayaz

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He cometido el peor de los pecados

que un hombre puede cometer.

No he sido feliz.

Que los glaciares del olvido

me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego

arriesgado y hermoso de la vida,

para la tierra, el agua, el aire, el fuego.

Los defraudé. No fui feliz.

Cumplida no fue su joven voluntad.

Mi mente se aplicó a las simétricas porfías

del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.

No me abandona. Siempre está a mi lado

la sombra de haber sido un desdichado.

PABLO NERUDA – ODA AL TOMATE

Oda al tomate
Pablo Neruda

Odas elementales
Buenos Aires, Losada, 1954.

Leído por Luigi Maria Corsanico

“Libertad”: Duo de guitarra /Rafael Iriarte e Rosendo Pesoa

Imágenes web, propiedad de sus Autores

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La calle
se llenó de tomates,
mediodía,
verano,
la luz
se parte
en dos
mitades
de tomate,
corre
por las calles
el jugo.
En diciembre
se desata
el tomate,
invade
las cocinas,
entra por los almuerzos,
se sienta
reposado
en los aparadores,
entre los vasos,
las mantequilleras,
los saleros azules.
Tiene
luz propia,
majestad benigna.
Debemos, por desgracia,
asesinarlo:
se hunde
el cuchillo
en su pulpa viviente,
en una roja
víscera,
un sol
fresco,
profundo,
inagotable,
llena las ensaladas
de Chile,
se casa alegremente
con la clara cebolla,
y para celebrarlo
se deja
caer
aceite,
hijo
esencial del olivo,
sobre sus hemisferios entreabiertos,
agrega
la pimienta
su fragancia,
la sal su magnetismo:
son las
Odas
del día,
el perejil
levanta
banderines,
las papas
hierven vigorosamente,
el asado
golpea
con su aroma
en la puerta,
es hora!
vamos!
y sobre
la mesa, en la cintura
del verano,
el tomate,
astro de tierra,
estrella
repetida
y fecunda,
nos muestra
sus circunvoluciones,
sus canales,
la insigne plenitud
y la abundancia
sin hueso,
sin coraza,
sin escamas ni espinas,
nos entrega
el regalo
de su color fogoso
y la totalidad de su frescura.

CUADERNOS DE TEMUCO – CUATRO POEMAS DE NERUDA ADOLESCENTE

Pablo Neruda
Los Cuadernos de Temuco

Seix Barral, 1996. Buenos Aires

Los Cuadernos de Temuco, conjuntos de poemas del período escolar de Neftalí Ricardo Reyes en el Liceo de Hombres de Temuco (hoy Liceo “Pablo Neruda”) constituyen la “pre-historia poética de Pablo Neruda” (sus raíces) o su “poesía inaugural” (sus comienzos).
Dichos textos escolares manuscritos incorporan textos ajenos y propios, ordenados, numerados, foliados y corregidos por el propio Neftalí Ricardo Reyes Basoalto con alguna ayuda de su hermanastra Laura Reyes: el más antiguo es el Cuaderno Neftalí Reyes (1918-1920), contiene 13 poemas de otros autores y 150 originales de Neruda.

1:07 EL POETA QUE NO ES BURGUÉS NI HUMILDE
2:10 SENSACIÓNES DE CLASE DE QUÍMICA
3:14 LA MAESTRITA AQUELLA…
4:40 DE MI VIDA DE ESTUDIANTE

POEMAS LEÍDOS POR LUIGI MARIA CORSANICO

OBRA GRÁFICA: FLORENCIA BOBADILLA SÁEZ, JOVEN TALENTO CHILENO, VIVE EN VALDIVIA.

Erik Satie – Gnossienne No.1
Arranged by Seth Ford-Young
Evan Price (violin)
Rob Reich (accordion)
Jason Vanderford (guitar)
Seth Ford-Young (bass)

Federico García Lorca – Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

Federico García Lorca
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
Leído por Luigi Maria Corsanico

Isaac Albéniz, Asturias
Eva León, violín

Joaquín Rodrigo, Concierto de Aranjuez (Adagio)
Narciso Yepes

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A mi querida amiga
Encarnación López Júlvez

Llanto por Ignacio Sánchez Mejías

  1. La cogida y la muerte
  2. La sangre derramada
  3. Cuerpo presente
  4. Alma ausente

PABLO NERUDA – LA GRAN ALEGRÍA

CHILE 19 DE DICIEMBRE DEL 2021

PABLO NERUDA
CANTO GENERAL

XV. YO SOY
XX. LA GRAN ALEGRÍA
Ediciones Océano, Mexico, 1950

Leído por Luigi Maria Corsanico

Víctor Jara – La Partida
El derecho de vivir en paz, 1971

Mural Brigada Ramona Parra

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La sombra que indagué ya no me pertenece.
Yo tengo la alegría duradera del mástil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un día decidido bajo la luz terrestre.

No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

Escribo para el pueblo, aunque no pueda
leer mi poesía con sus ojos rurales.
Vendrá el instante en que una línea, el aire
que removió mi vida, llegará a sus orejas,
y entonces el labriego levantará los ojos,
el minero sonreirá rompiendo piedras,
el palanquero se limpiará la frente,
el pescador verá mejor el brillo
de un pez que palpitando le quemará las manos,
el mecánico, limpio, recién lavado, lleno
de aroma de jabón mirará mis poemas,
y ellos dirán tal vez: “Fue un camarada”.

Eso es bastante, ésa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas
esté mi poesía adherida a la tierra,
al aire, a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que construí, con lentitud y con metales,
como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron
mi alegría, en la altura tempestuosa.

FERNANDO PESSOA – SÍ, UN MOMENTO… mi corazón era tuyo

FERNANDO PESSOA – SÍ, UN MOMENTO…
mi corazón era tuyo

IV. “Sim, um momento…” (BNP/E3, 63–29).
o meu coração foi teu (19-7-1935)
Traducido y leído por Luigi Maria Corsanico

Shigeru Umebayashi – Train
Edward Steichen – Gloria-Swanson, 1924

Imágenes del manuscrito original del poema por Fernando Pessoa.

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Sí, un momento
Todavía pasas
Por mi vago pensamiento,
Y recordar sería un tormento
Si imaginar fueran desgracias.

Sí, en aquella hora
En la que hablamos más mirando
Que hablando,
Resultó esta crónica demora
Que tengo ahora para recordarte.

Apareciste
En mi vida
Como algo que estaba ahí fuera.
Desapareciste.
Más tarde supe de tu partida…

A pesar de todo, a pesar de todo,
Lograste arrebatarme un poco el corazón.
Es un corazón triste
Y no
Se entiende con todo

Ni hay manera
De que se deje amar
O imaginarlo,
Salvo cuando
Tu mirada
Tercamente dulce
Me hizo saltar
El corazón dentro del pecho.

¿Donde estaba?
Me olvidé…
Sí, mi corazón era tuyo
En aquel día,
Ese día u otro día …
Y aunque hubiese otra tierra u otro cielo
Cualquier cosa pasaría.

Pedro Salinas – Lo que eres

Pedro Salinas
“Lo que eres” de “La voz a ti debida”, Madrid,1933

Leído por Luigi Maria Corsanico

Los sueños
Astor Piazzolla

imágenes desde el web

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Lo que eres
me distrae de lo que dices.
Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas,
invitándome
a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.
Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.
Y cuando deseas algo
no pienso en lo que tú quieres,
ni lo envidio: es lo de menos.
Lo quieres hoy, lo deseas;
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá
de los fines y los términos.
En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer.